GIS (V): formatos MDTs


Siguiendo con esta saga hoy vamos a hablar de un aspecto que, en ocasiones, puede darnos algún que otro quebradero de cabeza. Se trata del formato de los Modelos Digitales del Terreno (MDT).

Ya comentamos las diferencias entre MDS, MDE y MDT, pero en función del organismo que los distribuya (a través de sus geoportales) o del cliente de servicios GIS, aunque el resultados sea el mismo, el formato en que podemos adquirir o recibir la información es muy diferente.

Archivos MDT con edificios en dos formatos disitntos.

¿Y por qué estas diferencias en los formatos? Bueno, todo es función de la aplicación o del software de tratamiento de datos. Algunos de los softwares comerciales proporcionan herramientas para la conversión entre ambos formatos o simplemente le ofrecen al usuario la posibilidad de convertirlas a formatos propios.

El desarrollo de herramientas SIG ha permitido el manejo de grandes cantidades de información como son los MDTs. En la actualidad hay muchos tipo de formato, cada uno con su codificación, y que van desde el simple y completo código binario a formatos de imagen como el GeoTIFF, pasando por listas interminables de números como las tablas XYZ o complejas matrices como los ASCII raster. Son precisamente las dos últimas los formatos más extendidos, el primero por la proliferación de equipos GPS que permiten obtener las coordenadas espaciales de un punto y el segundo por el software que tiene asociado.

Pero, ¿qué diferencias hay entre uno y otro? En apariencia, ninguna. Ambos contienen la misma información, podríamos decir que la diferencia es gramatical, es decir, la manera como escriben. Los archivos XYZ son una lista (en cada fila un punto) de coordenadas espaciales [X,Y,Z] separadas, normalmente, por un espacio y que se conoce comúnmente como nube de puntos. Por otro lado, los archivos ASCII raster son una interpretación -a mi modo de ver más elegante- de esta nube de puntos ya que se usa una matriz cuadrada para ubicarlos en el espacio. Es justo esta característica la que las hace ligeramente diferentes ya que en el caso de archivos XYZ la ubicación de los puntos no está condicionada a una matriz, es decir, que la separación espacial entre puntos no tiene porqué ser constante como sucede en el archivo ASCII. En la imagen siguiente podemos observar como el formato ASCII raster tiene 6 filas en las que se indica la extensión de la matriz (ncols y nrows), la referencia geográfica (xllcorner e yllcorner), el tamaño de celda (celsize) y las celdas sin valor (NODATA_value).

Formato ASCII raster (izq.) y formato XYZ (dcha.) de un mismo MDT.

Ambos formatos tienen sus pros y contras, pero cada uno tiende a trabajar con los formatos que le exigen o le gustan. Entonces, ¿cómo hago para cambiar de un formato a otro? La primera opción, desde mi punto de vista, es utilizar un software destinado a tal fin como pueden ser los SIG. Por otro lado, existen pequeños programas creados por usuarios que han decidido hacer más eficiente la transformación. Buceando por internet encontraréis muchas webs que ofrecen, de manera “desinteresada” (queridas cookies), la posibilidad de transformar archivos de un formato a otro (suelen tener límite de tamaño o requisitos de registro).

Una de esas búsquedas por internet me llevó a encontrar un valioso y útil aplicativo desarrollado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG) para la conversión de archivos ASCII raster a XYZ. A raíz del Plan Nacional de Ortofotogrametría Aérea (PNOA), del que hablaré en sucesivos posts, fueron necesarias diversas herramientas para tratar tal cantidad de archivos y una de ellas fue un software para la conversión de estos dos formatos (os dejo el link aquí). Es una lástima que solo se puedan convertir archivos de ASCII raster a XYZ, y no en ambos sentidos.

Resulta difícil saber si estos programas hacen la transformación correctamente. Qué decir tiene la confianza que ofrecen las webs que dicen poder convertir entre millones de formatos… En todos los casos hay que ser consciente del tipo de conversión de que se hace y, si es posible, contrastarla con el originar (a través de un GIS por ejemplo).


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